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TerapiasNaturales Hada

Cuenta la leyenda que ... en el bosque Encantado acabó el reinado del “Gran Otoño”.

Así llamaban los seres del bosque al Abuelo de todos ellos. Él fue quien permitió que los frutos del final de la cosecha se recogieran, hubiera tiempo y sol para festejar el buen resultado y se guardaran las semillas más preciadas de la experiencia para la siembra del año siguiente.

Pero el Gran Otoño estaba cansado ya de su largo mandato que llegó hasta después del día de Navidad de aquel año tan cálido. Se sentía hastiado de la actitud del furioso Viento del Sur que quemaba los campos y los bosques sin tregua.

Todos los seres del bosque estaban de acuerdo en que era necesario cambiar, pero al tiempo echaban de menos lo ya conocido. La resistencia al cambio hizo a más de uno caer enfermo por querer agarrarse a lo que ya no era posible, y todo por no aceptar que en la vida del bosque la evolución tiene que ser constante, aunque no guste, aunque a veces moleste.

El Gran Otoño llamó entonces al Hada Agua para que se ocupara de gobernar la siguiente estación: el Invierno. Ella llegó haciéndose anunciar por lluvias y frío, por heladas en las largas noches y tapó con su enorme manto blanco las cumbres de las montañas. Su autoridad se dejó notar rápidamente.

Los seres del bosque actuaron según la vieron aparecer: calentaron sus casas y se recluyeron por las noches para recibir el calor y la luz de su propio interior.

El Hada Agua sabía que todos los componentes del bosque se adaptarían al frío, al viento y a la humedad; conocía la voluntad que cada uno de ellos ponía para que la energía se regenerase, se concentrase y se preparase para brotar de nuevo. Todos se consideraban responsables del proceso conjunto que llevaban a cabo bajo su mandato.

El duende Miedo era también parte del proceso, con sus incansables ganas de fastidiar. Algunos sabían que les acompañaba, otros ni siquiera se daban cuenta, pero en el fondo todos lo conocían porque el proceso de la vida no está libre de obstáculos y siempre se pasa por estaciones oscuras.

Y existía también una elfa regañona y rígida que era la encargada, por propia convicción, de poner trabas al libre fluir de las cosas para que quedaran “perfectas”. La llamaban Hiperesponsabilidad y se creía indispensable en todas las actividades del bosque, como si sus miembros no supieran lo que había que hacer en cada momento y como si no tuvieran derecho a equivocarse en sus elecciones.

En fin, que aquella Comunidad del Bosque Encantado se adaptó a la evolución y comenzó la estación del invierno procurando que el duende y la elfa no estuvieran muy presentes en sus acciones.

Comenzó así un proceso de introspección y germinación necesario para todos.

Se aportaron ideas, se valoraron datos, se hicieron reuniones de todo tipo según las especialidades de cada uno, se decidieron las tareas a realizar y se asignaron responsables y … finalmente se fraguó, lentamente y con todo detalle, el proyecto para una nueva experiencia a la que llamarían Primavera.

El gobierno del Hada Agua fue pacífico y de un éxito rotundo, gracias a la adaptación y el trabajo de todos los seres del Bosque Encantado.

El invierno nos ofrece la posibilidad de ocuparnos de nosotros mismos con mayor atención. Queremos estar bien, sentirnos a gusto, tener equilibrio en nuestras vidas y disfrutarlas con salud. Estos son parte de los propósitos de todos los años cuando comienzan.

Te ofrecemos experiencias como el Chi Kung y el Tai Chi para que, mediante su práctica, sientas los avances a nivel físico y también anímico. Son técnicas orientales cuyo fin es el bienestar de las personas mediante ejercicios sencillos, acompañados de la respiración y la visualización adecuadas. Se pueden practicar durante toda la vida, sin limitaciones de edad.

Si tu problema es la intolerancia al frío y/o sus consecuencias como la artritis reumatoide, lumbalgias u otros problemas osteoarticulares la Medicina Tradicional China te ofrece la técnica de la Moxibustión. El calor de la planta artemisa cerca de la piel, sin quemarla y sin dolor alguno, y sus rayos infrarrojos incidiendo en el interior de las articulaciones son una solución natural desde hace miles de años.

El masaje con pindas, saquitos de piedras volcánicas o semillas calientes, aporta calor tanto en la piel como en el interior del cuerpo, haciéndonos sentir el bienestar que buscamos.

Ven a cuidarte este invierno.

 angelesdios

 Ángeles Dios.

TAICHI Y TERAPIAS NATURALES
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Tres Cantos - Madrid

 

 

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